Importantes factores como los golpes económicos y los descubrimientos tecnológicos que nos obligan a ponernos a tono con la incontenible ola del desarrollo, hacen que muchas veces la decisión de cómo y cuándo alimentarnos pase a un segundo plano y premie, en su lugar, cualquier sistema que encaje dentro de la palabra conveniente, un criterio con el que la comunidad miamense se identifica ampliamente.

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Jim Heins, propietario del “food truck” Latin Burger and Taco, otro de los primeros en traer la onda de la gastronomía móvil a Miami.

En este contexto, algunos negociantes visionarios decidieron abrir camino a una cultura comercial que se desarrollaba con fuerza en otras ciudades del país y pasó a convertirse  en un importante movimiento gastronómico en nuestra ciudad, y hasta en un estilo de vida ya para muchos.  Se trata de los restaurantes móviles, mejor conocidos como “food trucks”, un concepto que ha tenido mucho auge en las calles de Los Ángeles y Nueva York, y que apenas se popularizó en Miami hace no más de un año.

Son vehículos que venden comida, generalmente camiones donde el espacio interno es adaptado para instalar los equipos que ayudan a la preparación de los platos y que constituyen algo parecido al sistema operativo de un restaurante a pequeña escala.

Los “food trucks” no son una organización, fundación o conglomerado económico con ánimos del lucro o de crecer hasta lograr colonizar un imperio gastronómico.  El movimiento busca acercar un menú innovador, módico y exquisito a peatones casuales con muy buen gusto. En estos “restaurantes sobre ruedas” las propuestas no tienen límite; dependiendo del estilo de cocina que queramos probar podremos degustar desde un plato de res “Rendang” o un taco de pollo y tomatillo hasta un fundido o derretido de queso, todo sin pasarnos de los quince dólares incluyendo la bebida de nuestra preferencia.

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Interior del camión de Ms. Cheezious durante el “Art Walk” de Wynwood, una de las noches más ocupadas para los “food trucks”.

La historia cuenta que este movimiento comenzó en el Reino Unido, dentro de las bases militares durante la segunda guerra mundial. La necesidad surge cuando, por la reubicación inmediata que debían tener los militares en cada operativo de ataque,  resultaba más funcional y cómodo llevarles el alimento en camiones o automóviles que montar una infraestructura improvisada que tendría que desmontarse para estar en otra locación con la requerida urgencia.

Y como todo lo que se crea con un fin termina comúnmente empleado en otro y genera un efecto de bola de nieve (tómese como ejemplo la Internet, o incluso Facebook) el novedoso concepto con el tiempo se empezó a comercializar a lo largo de Canadá y los Estados Unidos donde súbitamente nació una ávida clientela, conformada en su mayoría por oficinistas que preferían la comodidad de los restaurantes sobre ruedas a verse involucrados en el tedioso proceso de meseros y propinas. Así, lograban siempre el cometido de alimentarse a gusto sin dejar de lado responsabilidades prioritarias.

Este movimiento dentro de los Estados Unidos marca una importante ola en ciudades como Los Ángeles, Seattle, Nueva York y Austin. Desde el 2009 ha tenido un auge significativo en Miami, donde rápidamente ha ido creciendo hasta convertirse en uno de los focos primarios dentro de este género.

La historia de este movimiento en Miami comienza con los “food trucks” GastroPod (http://www.gastropodmiami.com) y Latin Burguer and Taco (http://latinburger.com).  Hoy en día  hay más de treinta camiones de comida circulando por las calles, que deleitan al público con una  amplia variedad de sabores y sirven desde hamburguesas gourmet, hot dogs y tacos hasta dim sum, wraps, crêpes, helados o café.  

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Los llamativos colores y trabajo artístico del “food truck” Ms. Cheezious lo hacen uno de los más reconocidos en toda la ciudad.

Aunque los “food trucks” son mayormente negocios independientes de emprendedores comerciantes, muchos restaurantes ya establecidos y que cuentan con un notorio reconocimiento público, han decidido sumarse a la onda móvil.  Con este sistema  llevan sus platillos a una comunidad más amplia y se dan a conocer en diversas áreas. “La Camaronera” y “Sakaya Kitchen” son ejemplos de esto.  En un distintivo camión blanco cuyo logotipo es un pintoresco pescadito que salta a la vista y llama la atención de hasta los más despistados, The Fish Box es el “food truck” de “La Camaronera” (http://lacamaronera.com), con el que  ha logrado afianzar el carácter de la comida de mar y sus conocidos platos presentándolos en un formato al estilo “street food”; ligero y  original. Dim Ssäm à Go Go de “Sakaya Kitchen” (http://www.sakayakitchen.com) presenta una cocina étnica sobre el marco de lo gourmet en un camión negro decorado con expresivo arte moderno y detalles tipo graffiti.
Ambos comparten la opinión de que este sistema se posiciona hoy día como una herramienta clave para identificar un lugar potencial que defina la apertura de un próximo local. Y es que no hay mejor investigación de mercado que la hecha a toque de prueba y error siendo testigos de lo que hace eco en vivo. Por otro lado, para quienes por primera vez incursionan en el negocio de la comida es igualmente importante dar a conocer su marca y productos abarcando varias áreas. Así analizan la fuerza de su propuesta, considerando si es lo suficientemente completa como para tomar el riesgo de abrir un local comercial.

Este “movimiento nómada” puede llegar a cualquier lugar de la ciudad ya que los camiones no tienen un punto fijo.  Durante los fines de semana se sitúan normalmente cerca de sitios donde hay un flujo constante de gente, y entre semana es cuestión de seguirlos vía Internet para anotar en nuestra lista de prioridades en qué calle cercana los podemos encontrar.

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The Fish Box de “La Camaronera” es un ejemplo de la incursión de restaurantes ya establecidos en este movimiento gastronómico “sobre ruedas”

La mayoría de ellos tienen páginas web y cuentas en Twitter o Facebook, para que los amantes de sus delicias y seguidores de esta expresión artística puedan mantenerse al tanto de sus movimientos y próximas ubicaciones. Existe una página que agrupa a la mayoría de ellos, http://www.miami-food-trucks.com/, donde se informa sobre los diferentes conceptos de estos camiones, sus menús, ofertas y redes sociales, y hasta se puede proponer una idea creativa que sea fiel a este innovador estilo.

Habitualmente cada camión tiene su recorrido, pero hay algunos acontecimientos que con frecuencia los reúne a todos a un mismo lugar. Es el caso del Art Walk en Wynwood, donde ya se ha vuelto muy reconocida la aglomeración de los “foods trucks” en un terreno baldío, que se convierte todos los segundos sábados del mes en un sorprendente bazar de aromas, colores y sonidos.

Uno de los atractivos principales de este movimiento es que manifiesta el placer de lo despreocupado y lo sencillo. El sistema es simple: llegar, escoger y  comer, mientras se disfruta de un ambiente agradable al aire libre que permite despejar las presiones y compartir amenamente con los demás comensales. Por otra parte, los dueños de estos camiones imprimen su personalidad en el  diseño de cada uno, y es esto lo que los hace más atractivos: son un festival de colores enérgicos, nombres sugestivos, y arte gráfico con un característico tono urbano, que hacen girar la cabeza de cualquiera que los vea pasar. Algunos de los más reconocidos por su estilo y toque propio son Ms. Cheezious (http://mscheezious.com), el GastroPod o The Yellow Submarine (http://www.yellowsubmarineonline.com).

Definitivamente esta escena de la “gastronomía nómada” ha llegado para quedarse e indiscutiblemente por un buen tiempo. Así que, si eres de aquéllos a los que les gusta “subirse al camión” de las nuevas tendencias, éste es uno que no puedes dejar pasar.

Jackie Newman es una chef y comunicadora social colombiana, empresaria y escritora de reconocidas columnas de culinaria.