Pocas veces aparecen ante nuestros ojos personas especiales, con un aura que desprende luz. Carlos Arrechea es uno de ellos; con solo 22 años, el joven actor está triunfando en su profesión. Con su papel de “Sebastián” en la serie “Grachi” de Nickelodeon está apareciendo en las pantallas de más de 52 países por América Latina y Europa, además de llegar a la de millones de latinos en Estados Unidos con su interpretación de “Juancho” en la novela “El Talismán” de Univisión.

Su historia comienza en Cuba, en La Habana, donde desde bien pequeño ya tenía claro que quería ser actor; su madre también era actriz, e incluso, años más tarde se enteraría de que su abuelo, una de las personas que más se oponía a la pasión del joven Carlos por la actuación, también había sido actor de joven.

Carlos llegó a Estados Unidos en el año 2002 y aunque comenzó la carrera de psicología para satisfacer a su familia, nunca perdió de vista su objetivo. Por eso, estudiaba actuación a escondidas y fue a clases para conseguir un acento neutro. “Finalmente les conté la verdad, y aunque no estuvieron muy de acuerdo, me apoyaron y entendieron que mi verdadera vocación es la actuación”, recuerda Carlos.

Sus primeros pinitos en Miami fueron en obras de teatro como “A la Diestra de Dios Padre” (su primer trabajo profesional) dirigida por el reconocido profesor y director de teatro Max Ferrá; “Chulito de Café con Leche” y “El Solar de la Palangana de Oro” de Raúl de Cárdenas, obra que le abrió muchas puertas y lo hizo merecedor de notas de prensa como la “cara nueva de la actuación” en importantes medios como People En Español y Mega TV.

Del teatro, saltó a la televisión donde comenzó con pequeñas participaciones en reconocidas telenovelas como “Más sabe el diablo”, “El Cartel 2” y “Alguien te Mira”. También actuó en dos cortometrajes, “Fate’s Decree” dirigido por Michael Ruiz y la superproducción “El Manantial”, con el reconocido Sam Bradley como director. Su carrera comenzó así a rodar, y su nombre a ser conocido en la escena de Miami.

Carlos Arrechea derrocha talento y simpatía, y aunque es curioso y entregado en su trabajo, también es una persona que ama la tranquilidad de su espacio, disfruta de la lectura y hacer ejercicio en su tiempo libre; y también le encanta contestarle a sus fans que le escriben desde todas partes del mundo, “a ellos les debo todo, son mis seguidores, que me apoyan y me motivan cada día”, asegura Carlos.

A pesar de su corta edad tiene una gran madurez profesional y espiritual, en su trabajo disfruta entregándose en cuerpo y alma, y ve en cada día la oportunidad de crecer y mejorar en todos los aspectos. Centrado y apasionado, Carlos asegura que lo importante para ser un buen actor es “tener mucha disciplina, creer en uno mismo y levantarse cada día queriendo ser mejor”. Y esa entrega se ve en los resultados de su trabajo: su personaje de Sebastián en Grachi recibe constantes críticas positivas y mensajes de felicitaciones tanto de la producción como de sus fans; “todos me dicen que mi interpretación de Sebastián le da mucha vida y alegría a la serie, y eso es algo que me llena de muchísimo orgullo”, comenta el cubano. Tan bien le está yendo que ya escuchamos rumores de que “Grachi” comenzará a grabar una tercera temporada y Sebastián viene muy fuerte en ella, por lo que habrá Carlos Arrechea en Nickelodeon para rato; y no solo eso: los productores de “El Talismán”, la novela de Univision que está dando mucho de que hablar pues está retirando del aire a personajes que están “flojos” o que no están pegando con la audiencia, están muy satisfechos con el trabajo de Carlos en la interpretación de su papel de “Juancho”, que cada vez comienza a tener más participación. “Imagínate cómo me podré sentir de saber que mi personaje, en vez de desaparecer, cada vez cobra más fuerza; es una alegría y una bendición muy grande”, expresa él emocionado.

Carlos en el papel de Diego en el corto "El Manantial" / Foto cortesía de Sam Bradley

Su primera meta la ha logrado, pero tiene muchas más: Carlos quisiera llegar a todos los continentes y ser la voz de los jóvenes soñadores, que como él, nunca se dan por vencidos. “Animo a todos a que nunca dejen de soñar, pues poniendo un ladrillo cada día se construye un castillo”, asegura. De momento, el castillo de Carlos está ya en plena construcción, y el pequeño príncipe, que representa el talento latino, en un futuro se convertirá en rey, cuando su nombre llegue a las pantallas de Hollywood.