De un corto tiempo para acá, la vida de Danell Leyva ha dado un vuelco increíble. Su gimnasio, que solía ser su centro de entrenamiento y de práctica, recibe ahora visitas constantes de alcaldes, personalidades, periodistas y desconocidos que, como nosotros, quieren acercarse al joven atleta para tomarse fotos y conocer un poco más de cerca a la promesa olímpica en gimnasia artística para los Estados Unidos. Y por si fuera poco, al cierre editorial de este artículo, el atleta logró subir al podio de los dioses olímpicos de Londres al llevarse la medalla de bronce el pasado primero de agosto en la competencia general masculina de gimnasia artística.

A sus escasos 20 años, Danell ha deslumbrado a todos con su talento, dedicación, trabajo duro y perseverancia; no en vano era y sigue siendo una de las mayores promesas latinas en Londres. En su primera presentación en la clasificación masculina, logró ubicarse en primer lugar entre todos los gimnastas con un puntaje total de 91.265. Gracias a él y a su otro compañero latino del equipo, John Orozco, fue que el equipo masculino de gimnasia americano logró salir del fondo de la lista y ubicarse en el quinto lugar de la clasificación. Pero, cuando llegó la competencia general individual fue cuando Danell demostró su verdadera tenacidad; tras haber fallado en el caballo de arzón con una muy pobre ejecución que probablemente le costaría un lugar en el podio, el cubano resurgió de las cenizas como el ave Fénix con las rutinas de barra fija y barras paralelas más espectaculares del día que lo hicieron merecedor a una medalla de bronce que parecía prácticamente inalcanzable, la segunda medalla en la competencia múltiple de gimnasia artística que se ha ganado un estadounidense en más de 28 años. Allí ratificó por qué es el campeón mundial de las paralelas y por qué se coronó como el mayor gimnasta masculino de los Estados Unidos en las Olimpíadas de Londres; y lo que falta, ya que Leyva competirá la próxima semana en la final de barra fija.

Por muy repentino que todo parezca, la hazaña de Danell Leyva no ocurrió de la noche a la mañana. Desde muy pequeño, demostró interés por la disciplina de la gimnasia; “me cuentan que cuando solo tenía dos años de edad, vi un video de gimnasia que tenían mi mamá y mi padrastro y quedé impactado; cuando se terminó, me viré con mucha emoción y felicidad y les dije, ‘¡yo no sé lo que es eso pero yo quiero hacerlo!’”, relata el atleta de piel trigueña y cuerpo delgado y bien definido.

La gimnasia lo ha sido todo para esta familia. Su madre, María González, y su padrastro, Yin Álvarez, ambos ex gimnastas, se conocieron en Cuba en el equipo nacional. Por la gimnasia, Yin dejó Cuba y atravesó a nado limpio el Río Grande con su ropa en una bolsa de plástico, en busca de una mejor vida y del sueño de realizarse como atleta y abrir su propio gimnasio; por la gimnasia, María pudo salir de Cuba para darle una mejor vida a Danell, preocupada porque su pobre hijo no sobreviviría con asma en las precarias condiciones de la isla. Y por la gimnasia, todos  los sueños, la historia, los esfuerzos, anhelos y sufrimientos de estos tres atletas han llegado al clímax glorioso que representa la medalla de bronce de Danell. Pareciera como si estuvieran contando la historia de las aventuras de héroes griegos, que salieron de los abismos del Tártaro para llegar a la gloria del cielo, en el Monte Olimpo. “Ha sido la forma de pagarles a mis padres por todos los sacrificios que hicieron y que hacen por mí”, dijo Danell. “Somos un equipo y cualquier medalla cuenta”, expresó Yin Álvarez del bronce de su hijo.

Como en toda gran historia, no faltan las ironías. Su madre se oponía a los deseos de Danell de ser gimnasta; “yo era un niño gordito, tenía problemas de aprendizaje, los brazos muy largos, tenía asma… en fin, no reunía ni una sola condición para ser un atleta”, recuerda Danell. Sin embargo, siempre contó con el apoyo de sus padres; incluso cuando el primer entrenador se lo devolvió a su madre porque “no sabía qué hacer con el chico”, su padrastro Yin, quien acaba de cumplir su sueño de abrir su propio gimnasio, lo tomó como su pupilo y le enseñó todo sobre la disciplina.

Quién diría que el gordito asmático de brazos más largos de lo normal crecería para convertirse en campeón nacional de gimnasia de Estados Unidos, campeón mundial de barras paralelas y ahora, el tercer mejor gimnasta artístico del mundo, con intenciones de convertirse en el primero: “Quiero ganarle”, dijo Danell tras ganar el bronce, refiriéndose a Kohei Uchimura, el gimnasta japonés tres veces ganador del oro, ahora coronado con otro oro más como el mejor gimnasta de los Juegos Olímpicos de Londres, y considerado uno de los mejores gimnastas de todos los tiempos. “Si pudiera hablar japonés, le diría a Uchimura que es el más grande gimnasta que jamás haya vivido… por ahora”, agregó Danell con una sonrisa y retando a Uchimura a encontrarse nuevamente en los próximos juegos de Río.

Pero, antes de que el desenlace de esta historia se diera y Danell se convirtiera en todo un dios olímpico de bronce, tuve la oportunidad de sentarme con el mortal, el simple y sencillo chico de carne y hueso; conversamos en su gimnasio justo dos días antes de que partiera para su aventura en Londres y hablamos de todo un poco; me contó sobre su vida normal, la vida de un chico de 20 años que siempre soñó con ser un atleta. Aquí está lo que me contó en su melodioso acento cubano, bastante pronunciado para alguien que llegó bien pequeño de Cuba, pero en el característico Spanglish que hablan los jóvenes que se crían en este país.

¿Cómo te sentiste de haber hecho esta sesión fotográfica con nosotros, completamente sacado de tu elemento de atleta para posar como todo un modelo?
La verdad me sentí muy bien; a mí me gusta todo esto. De hecho, después de las Olimpíadas quisiera entrar un poquito más en el modelaje, la actuación, la música y de verdad en todo lo que sea arte.

¡No me digas! ¿O sea que además del atletismo también te gusta la carrera artística?
Sí. En sí la gimnasia que yo practico se llama gimnasia artística y creo que todo tiene mucho que ver, de todas maneras, porque a la hora de hacer una rutina de gimnasia, lo estás haciendo para un público, no tanto para los jueces. Por eso, pienso que esta disciplina se parece mucho a otras artes escénicas como la actuación, el modelaje o la música.  

Bueno y ¿qué te gustaría hacer específicamente en la parte del entretenimiento? ¿Qué es lo que más te llama la atención?
Me gustaría actuar, aunque la música también me encanta. La música para mí es como la gasolina, lo que me da energía y alegría, pero sí, la actuación me gusta mucho; trabajar en  televisión, por ejemplo.

¿O sea que te ves como el próximo William Levy?
(Risas) Bueno, no sé… él es muy bueno. Ojalá sea como él, ¿por qué no?

¿Cómo te sientes de llevar el nombre de Estados Unidos y de representar a todos los latinos de Miami en Londres?
Bien orgulloso de saber que nací en Cuba, pero que a la vez estoy representando a este gran país, entonces es un privilegio y un honor bien grande porque como dije, no nací aquí y me han dejado representar a este país y a todos los latinos que aquí luchamos por salir adelante. ¡Es algo muy grande de verdad!

Tú eres famoso por tus emblemáticos movimientos originales en las barras y los aparatos de gimnasia que ningún otro atleta hace. Hay uno en el que abres los brazos en el aire como un cristo antes de volver a agarrar la barrar fija,  tienes otro en el arzón… háblame de eso. ¿De dónde salieron esas ideas?
La verdad es que son los mismos elementos de siempre lo que entre mi entrenador y yo le buscamos la parte mas artística a los ejercicios; un ejercicio bien fácil se puede ver muy lindo por la manera de hacer un giro, la posición de los brazos o de la forma de terminar la rutina, y eso es lo que hago diferente.

Te gusta entonces buscarle también ese lado de show y de entretenimiento a la gimnasia.
La razón por la que lo hago es porque siempre, desde que yo era chiquito, Yin y mi mamá me preguntaban que como quien quería ser cuando creciera, y yo les decía que no quería ser como nadie, que quería ser como yo mismo, y por eso siempre estoy buscando mi propio estilo, mi propia manera de hacer todas las cosas.

Bueno, esa creatividad y obviamente el talento que tienes para la gimnasia te han recompensado con los títulos que tienes.
Supongo que sí. Haber ganado el oro en paralelas en el mundial de Tokio fue para mí un sueño hecho realidad y se debe en gran parte a todo el trabajo que hice con mi entrenador y a lo que tú dices, la diferencia que le pongo a mis rutinas de gimnasia.

¿Hasta dónde quieres llevar tu carrera de atletismo?
Bueno mi sueño es ganar las Olimpíadas, el general, individual y también el equipo.

¿Y después?
Y después lo que venga.

Pero, ¿piensas continuar con la carrera de atletismo o quizá enfocarte en otras cosas como la actuación?
No sé;  creo que ahora mismo no sé cómo separar la gimnasia de lo demás. Pienso que después de las Olimpíadas voy a aprender a cómo separarlos y concentrarme en las dos cosas.

De todas las modalidades de gimnasia, ¿en cuál te consideras más fuerte? Me imagino que en las barras paralelas, ¿no?
Sí, porque como gane el mundial en las paralelas, entonces supongo que soy mejor en eso (risas), y Yin opina lo mismo. Sin embargo, yo me considero mejor en la barra fija que en las paralelas.

¿Cuál es la más difícil para ti?
Para mí, las anillas por lo que mis brazos son muy largos y la fuerza se me hace más difícil; mucha gente dice que la barra por la dificultad que lleva, o el arzón; yo también pienso que el arzón es muy difícil por que todos los aparatos van con la ley de la gravedad, pero este es el único que te tienes que quedar arriba el tiempo entero; por eso yo pienso que es también uno de los mas difíciles.

Tú tienes 20 años e imagino que, como a cualquier joven de tu edad, te gusta salir y estar por ahí pero supongo que, siendo un atleta te queda muy difícil. ¿Cómo coordinas la vida normal de una persona joven con esta disciplina tan exigente?
Bueno, siempre he sido muy enfocado en mi trabajo; es decir, me encanta salir y me encanta compartir con las amistades, con las muchachas y todo eso, pero a la vez siempre he puesto mi deporte como prioridad; siempre eso y después lo demás, y cuando termino la competencia, es como si no hubiera gimnasia, hasta la próxima.

O sea que por ahora no tienes novia.
No, no tengo (risas).

¿Y recibiendo hojas de vida?
(Risas) Por ahora, amigas nada más, pero sí, se reciben hojas de vida.

Me imagino que no necesito preguntarte cómo mantienes tu figura, porque metido aquí en el gimnasio todos los días debe ser suficiente; pero entonces, ¿cómo te mantienes a nivel alimenticio? ¿Te gusta el congrí y la ropa vieja como a todo bueno cubano o comes ensaladas y comida saludable?
¡No, olvídate de eso! Yo como de todo. Hay veces que estoy comiendo y mi mama me dice “¡Oye, pero tú sigues comiendo!” Como mucho, pero eso sí, trato de cocinar toda mi comida yo mismo y lo trato de hacer lo más saludable posible.

¿Se mantienen mucho las tradiciones cubanas en tu casa?
Sí, no faltan el arroz, los frijoles, el bistec, pollo, lo que sea.

¿Qué haces cuando tienes algún tiempo libre?
Me gusta pintar y hacer cosas con las manos; también tocar un poco de piano y hacer música, en mi teléfono hago todos los bits, escribo la lírica de algunas canciones, y cosas así. Me gusta más el rap y el reguetón.

Por lo visto, el arte, en todas sus representaciones, pone a vibrar cada fibra y músculo de este recién coronado dios olímpico. La atención y conmoción que está generando ahora quizá sea el entrenamiento para su futuro como una gran estrella, ya sea como actor, músico, productor o top model. Lo cierto es que entretener al público es una de sus mayores satisfacciones; “me encanta cuando aterrizo en la colchoneta y la audiencia se levanta en aplausos y gritos; es la mejor sensación del mundo”, comenta Danell.

¿Quién quita? A lo mejor lo veremos muy pronto protagonizando alguna novela, serie o película, y lo estaremos llamando para otra portada, pero esta vez no como atleta, sino como actor. Solo no olvides, Danell, que fuiste portada exclusiva de LifeStyle Miami antes que de cualquier otro medio de Miami. ¡Es broma! Lo que sí no es broma es que has dejado el nombre de todos los latinos en Estados Unidos muy en alto y que, a pesar de que no te llevaste el oro, para nosotros eres lo que está pintado en una de las paredes de tu gimnasio: un verdadero “champion”.