Vienen de países y culturas diferentes, con dos maneras muy distintas de ver el mundo; tienen edades diferentes, trabajan en cosas que no tienen nada que ver la una con la otra y sus gustos son bien disímiles; sin embargo, son amigas y tienen dos cosas muy fuertes en común: el arte y la filantropía. Su amistad las ha llevado a empujarse mutuamente, a crecer como seres humanos, a luchar incansablemente por sus ideales y a unirse, al darse cuenta de que ambas tenían un objetivo en común: ayudar a la humanidad.

Angelina Morla, de Edcuador, y Laura Osorio, de Colombia, se conocieron por azares del destino y descubrieron que además de sus trabajos regulares, ambas tenían una actividad paralela de hacer sus propias creaciones y que tenían el sueño de, a través de ellas, ayudar a la gente.

Angelina y Laura usando prendas de sus diseños de sus marcas A9 y HEART10 / Foto Juan Camilo Gómez

El camino altruista de Laura comenzó por casualidad, de su pasión por diseñarse su propia ropa. “Mis compañeras de trabajo veían cómo yo iba vestida todos los días a la oficina y me preguntaban que dónde conseguía ropa tan bonita, y yo les decía que eran diseños míos; les gustaban tanto que me dieron la idea de empezar a diseñar para vender, y fue así como empecé a sacar mi línea de ropa, inspirada en el tipo de mujer que trabaja acá en Coral Gables”.

Por su parte, Angelina aprovechaba cualquier momento libre de su trabajo a tiempo completo como gerente de un restaurante en Coral Gables para trabajar en su pasión por las artes plásticas, sus pinturas modernas con una propuesta pop art llena de colores y estampados, que por evolución natural también se extendió a diseños de camisetas, ponchos, bufandas y corbatas estampadas con sus creaciones artísticas.

Mientras cada una diseñaba y pintaba sus sueños, pensaban en una forma de hacer algo por la humanidad. “Hace algunos meses, queríamos hacer algo de ayuda aquí en nuestra comunidad y me acuerdo que un día nos fuimos a varios lugar y nos quedamos un poquito decepcionadas; recuerdo que fuimos a l St. Jude a llevar unos juguetes y nos dijeron que allí solo aceptaban donaciones de monedas de cuarto de dólar. Después nos fuimos para el Miami Childrens Hospital y allí nos dijeron que para poder entregar juguetes, teníamos que hacer un curso de no sé cuantos meses para poder ir a ver a los niños; fuimos a Camillus House y también era otra historia complicada, entonces terminamos comprando comida y repartiéndola entre los homeless del centro”, recuerda Laura.

La idea de negocio de Laura, además de haber sido inspirada por sus compañeras de trabajo, también fue alentada por un estudio de caso en una de sus clases de negocios en la Universidad Internacional de la Florida, donde es estudiante. “Con el ejemplo de esa experiencia, se me ocurrió hacer algo parecido, donde mis creaciones se pudieran vender y de lo recolectado con las ventas, ayudar a alguien necesitado”, recuerda Laura.

Fue así como viajó a Medellín, Colombia para explorar diferentes posibilidades de insumos y mano de obra, así como diferentes causas que pudieran convertirse en el corazón de su proyecto. Allí, a través de una iglesia local, conoció un orfanato de niños que se convirtió en el blanco de toda su filantropía: “En Colombia desafortunadamente hay mucha violencia, hay guerrilla y muchas situaciones desafortunadas, y todo eso directa e indirectamente deja a muchos niños huérfanos, desplazados, marginalizados, como los niños de ese orfanato. Ellos no tienen la culpa de esas cosas y me pareció que ayudarlos a ellos era lo mejor que podía hacer. Yo también podría ayudar acá en Miami ya viste lo complicado que es hacerlo por la experiencia que tuvimos Angelina y yo, y acá el gobierno apoya muchísimo más que en Colombia, donde hay muchos menos recursos”, explica Laura.

Muestra de los diseños y las creaciones artísticas de Angelina y su marca A9, los ponchos de alpaca ecuatoriana y sus cuadros de pop art al fondo / Foto de archivo personal

Así es como Laura llegó a crear la fundación HEART10 un juego de palabras en inglés entre la palabra “heart” y el número 10 que se lee “hearten”, verbo que significa “animar, alentar, inspirar”, pero que también se puede leer muy bien como un corazón con calificación de 10, como el de esta joven colombiana. HEART10 crea una mini colección de ropa de mujer sexy y linda, diseñada con la moda y una buena causa en mente. Por cada artículo vendido, la fundación contribuye a una causa benéfica en todo el mundo. En este caso, la primera colección de Laura para HEART10 beneficiará a los niños del Orfanato San José en Medellín que le rompió el corazón a Laura; por cada prenda que alguien compre, se donarán útiles escolares para los niños.

La fundación ya tiene su tienda electrónica en la web en donde las personas pueden comprar la ropa y ayudar al futuro y educación de estos niños, en www.heart10.com. “HEART10 es la materialización de mi sueño de ayudar, porque soy fiel creyente de que los sueños, sin un plan de acción se quedan en simples sueños. Quiero crear un impacto en nuestra sociedad y como dice el nombre de mi fundación, alentar e inspirar a otros negocios y empresas a que se suban al tren de la responsabilidad social”, afirma Laura. Ella dice no desear limitar su ayuda a una sola causa benéfica por lo que cada mini colección que cree a través de HEART10 irá a una causa diferente en diferentes partes del mundo. Ha sido tal el éxito de su proyecto, que HEART10 quedó como finalista regional junto con otros proyectos de la FIU en la competencia de ENACTUS, una red global de estudiantes que ayudan en el progreso humano a través de la acción empresarial, y pasará a competir con la FIU para la competencia nacional contra 32 universidades más.

Mientras HEART10 tomaba forma, los proyectos de Angelina comenzaban a ver frutos. El restaurante donde trabajaba como gerente le permitía exhibir sus obras de arte en las paredes, su nombre como artista comenzaba a sonar al punto que ya realizaba dos exhibiciones importantes de sus creaciones, una en el Lincoln Art Center y la segunda en otro centro de arte de Coconut Grove. Así nació su marca “A-9”, cuyo eslogan es “Believe in yourself... be yourself” (Cree en ti… sé tú mismo), a través de la cual ella explora toda su creatividad en la realización de todo tipo de piezas artísticas, que van desde cuadros y obras de arte plástico, hasta diseño de moda con camisetas, ponchos, corbatas, entre otras piezas. Uno de sus proyectos más recientes fue la fusión entre arte y moda que resultó en la creación de unos tradicionales ponchos hechos de lana de alpaca ecuatoriana estampados con su ya distintivo pop art. “Sentí la gran necesidad de crear algo diferente y único y tomar una pieza de ropa simple como un poncho y convertirlo en una pieza artística”, cuenta Angelina.

Diseño de una de las blusas de HEART10, la fundación de Laura Osorio, que están disponibles en su página web / Cortesía HEART10

Al ver las dos amigas que sus proyectos comenzaban a despegar, Laura le hizo la invitación a Angelina de ayudar a la causa de HEART10 agregando algunos de sus diseños como los ponchos, las camisetas y las corbatas a su página web de HEART10; “quise aprovechar las espectaculares y creativas piezas de mi amiga Angelina para potenciar aún más la labor de mi fundación. Ambas tenemos el deseo de ayudar, y yo ya creé HEART10, entonces por qué no combinar fuerzas para ayudar a estos niños”, cuenta Laura.

Invitación a la que por supuesto Angelina aceptó de inmediato: “Siempre hemos tenido como el mismo fin, la misma causa y es como que se está presentando la oportunidad, o sea, es como que todos estos sueños que hemos estado teniendo desde hace mucho tiempo se están convirtiendo poquito a poquito en realidad. Definitivamente necesitamos apoyo para que esto se vaya extendiendo, que entren a la página de HEART10 y compren para nosotras poder hacer esa donación importante y poder ayudar a esos niños que están ahí, no solamente en Colombia sino de diferentes partes; creo que sería la bendición más grande”, afirma Angelina.

Esa es la historia de dos mujeres que comparten un sueño filantrópico, un sueño que no es sueño, sino acción viva, realidad, que se materializa en ese deseo que deberíamos tener todos los seres humanos de explotar nuestro potencial, ser plenos, recibir todas las bendiciones que nos pueda dar el universo, y luego, devolvérselas con creces. Dos ejemplos a seguir y dos mujeres de Miami dignas de admirar.

Para conocer más sobre ellas y sus proyectos, sigue a Angelina Morla en Twitter, @angelinamorla y visita la página de la fundación HEART10, www.heart10.com.