Para los que llevan un estilo de vida saludable, siempre cuidando su alimentación, consumiendo pocas grasas y calorías; para quienes  suelen hacer  ejercicio en pro de una buena figura y salud, y les es muy difícil encontrar opciones saludables a la hora de salir a comer en Miami. LifeStyle Miami se dio a la tarea de salir a explorar uno de los restaurantes que más alternativas ofrece a la hora de un menú sano y fresco.

Y sin más preámbulos Green Gables Café fue el lugar seleccionado para este mes de noviembre. Un mes propicio para hacer un llamado a cada uno de los lectores para que continúen sus dietas y hábitos alimenticios, aun a puertas del mes de diciembre, donde los platos típicos de la navidad no tienen en consideración las calorías ni la grasa.

Culturalmente, Estados Unidos es un país que por el tipo de distancias y rutinas diarias, la comida se ha convertido en un alimento rápido o más conocido como un alimento “chatarra”, donde sus principales “nutrientes” son las calorías, el exceso de sodio, almidón y carbohidratos, todos los anteriores factores que propician el indeseable sobrepeso en las personas que consumen este tipo de comida.

Sin embargo, existen esperanzas para todos aquellos preocupados por su salud y su figura, existen oasis de comida sana, donde pueden alimentarse de manera saludable, orgánica, verde, poco calórica, baja en sodio, y sin grasas. Y mejor aún ¡Con un sabor delicioso! Como lo ofrece Green Gables Café.

Hamburguesa de firjoles negros y vegetables / Zura Lagarde

Una historia con sazón y salud
Green Gables Café es la segunda parte de un restaurante que existió en Coral Gables en 1998, llamado Yerba Buena Café. Donde la idea era la misma: una  cocina saludable. Sin embargo, en ese entonces la opción “orgánica” estaba muy limitada y había poco conocimiento de este tipo de comida.

Extrañamente, aunque Yerba Buena había cerrado, muchos de sus clientes siguieron evolucionando en la busca de opciones saludables y orgánicas. Hasta que nació una versión más evolucionada de este restaurante, ahora bajo el nombre de Green Gables Café y bajo la misma supervisión de Ana Rabel, fundadora y chef de ambos restaurantes, ahora junto a sus dos hijas.

Este negocio familiar, es verdaderamente un estilo de vida, tal y como su fundadora lo expresó “las personas que nos conocen, saben que esto no lo hacemos porque está de moda, ni es una pose que queremos asumir, realmente este es un estilo de vida familiar”. Y es que conocer a sus clientes, cada uno de sus gustos, necesidades, recetas preferidas, es un valor agregado que jamás se había visto al interior de un restaurante. En pocas palabras, Green Gables Café es “un restaurante a la medida” donde su principal servicio es en pro del cliente y no en pro del volumen de las ventas.

De la calidad a lo saludable
En Green Gables Café, la comida saludable es llamada comida “limpia”. Su filosofía “cocinar con respeto por el medio ambiente, por nuestro cuerpo, y por la naturaleza” hacen de este lugar un santuario alimenticio para quienes consumen sus platos, a través de la integridad de los alimentos, por ejemplo “Si la sopa es de vegetales, en Green Gables Café, garantizamos sólo vegetales y no aditivos como harina, mantequilla y leche” compartió Ana Rabel. Lo anterior, hace del principal objetivo de este restaurante “ una digestión sencilla y fluida” una realidad al alcance de todos.

Al utilizarse vegetales y frutas cultivadas sin químicos y al usarse proteínas animales de granja, sin hormonas ni antibióticos, al cocinar los alimentos en un tiempo y una velocidad pertinente, el plato servido a la mesa es realmente una “delicatessen”. Por ejemplo, en Green Gables Café no se usan ni freidoras, ni hornos microondas, todo se sirve crudo o cocido al horno; si hay que espesar una sopa, se espesa con más producto, no con harina ni con crema. E incluso en este sitio no se usan sazones naturales, ni mantequilla.

Todo lo anterior, es el esfuerzo familiar de tres mujeres, que han logrado posicionar este restaurante como Best Health Food Restaurant en el “New Times” en el 2009, y como el “Miami’s Best”, en el Miami Herald. E incluso, varias revistas internacionales lo han listado como un “destination” en Miami y el Alcalde de Coral Gables lo ha galardonado por su excelencia, además de la certificación ecológica de la organización Thimmakka.

Al interior del café / Zura Lagarde

Como el árbol de la vida
Tener un público cautivo, es la principal y la tarea más fácil de Green Gables Café, ya que su premisa de salud y vida es lo que siempre atrae a sus clientes, quienes llegan al lugar porque lo conocen y sabe qué esperar, el que va es el que sabe y el que sabe es el que entiende el concepto, y de esa forma no ‘hay temor’ por el mercado de la comida chatarra, pues la oferta siempre se diferenciará por su placer sano. “Muchas personas aprecian comer algo que sabe a ‘casa’ y mucho major sí es orgánico. Otros eligen este estilo de vida después de haberse enfrentado a una enfermedad fatal y llegan a nosotros para que los ayudemos. Es un proceso muy hermoso, asistir a esas personas a recuperar su vitalidad a través de la alimentación”. Comentó con alegría y admiración Ana Rabel.

Bajo la filosofía de una “porción humana”, donde cada plato está diseñado para alimentar a una persona, balanceando grasas, carbohidratos complejos, proteínas y elementos vivos. La cantidad de calorías no son la preocupación diaria de la precursora de este restaurante, por el contrario, su meta cada día en la mañana es cocinar con calidad en calorías.

Los platos más populares del menú son los especiales vegetarianos y la “vaca frita” de pavo. Una versión de un plato popular de la cocina cubana, elaborado con pechuga de pavo orgánico y arroz integral, frijoles negros y ensalada fresca.

Visite www.greengablescafe.com si quiere vivir una experiencia sensorial, donde cada sentido será expuesto a un desafío que terminará por reconfortar gratamente su organismo.

Entérese…

Al ser reconocida su propuesta gastronómica como un estilo de vida, el lugar se ha convertido en sitio de encuentro para atletas de todas las disciplinas deportivas que, incluso, acuden al restaurante para compartir hábitos alimenticios que puedan mejorar la calidad de vida de sus hijos.