“¡Rayos!”, fue lo primero que expresó Javid David Álvarez (mejor conocido en el mundo artístico como “J. Álvarez”) cuando entró al penthouse del edificio Vizcayne, donde realizaríamos nuestra sesión de fotos, y vio la impresionante vista de Miami que se desplegaba a sus pies.

“Uno viene aquí y se siente como millonario; de verdad que estar aquí es algo bonito, Miami es preciosa, todo se ve bien aquí”, dijo luego el reguetonero boricua en un despliegue de humildad y admiración muy poco común en los representantes de este género, quienes constantemente hacen alarde de sus éxitos, su fama, su triunfo, sus millones y una lista de retos y “pullitas” que constantemente lanzan en sus canciones. Sí, todos sabemos que es parte del negocio de la música urbana, esa cuestión de estatus, de poder, de territorialidad, de vanagloria, de la que no se salva ni el propio J. Álvarez, quien se autodenomina con la frase “El dueño del sistema”; pero tras ese grueso telón, se develaba ante nosotros un hombre sencillo, soñador, luchador y trabajador, un joven papá de familia que trabaja no por la fama o la gloria, sino por mantener a sus seres queridos.

Hoy por hoy, J. Álvarez es uno de los nombres que más suenan y prometen en la industria de la música urbana latina, con éxitos tales como tales como “La Pregunta”, “Junto al amanecer” o “Regálame una noche” (con Arcángel), que han inundado las estaciones, redes sociales y discotecas, y lo han lanzado a la fama. Su próximo trabajo discográfico, que ya está listo para salir en la segunda mitad de este año, lleva por nombre “De camino pa’ la cima”, y no pude evitar pensar en la interesante sensación que estaba produciendo en J. Álvarez la idea de nuestras fotos en la cima de Miami; “es como un presagio”, afirmó él.

Y es que aunque J. Álvarez ya ocupa un lugar destacado dentro de los grandes del reguetón, para él la fama no es lo más importante; “la fama es infiel; hoy está contigo y mañana se va con otra persona”, afirma el boricua. Con apenas 29 años de edad, este artista nacido en Río Piedras, Puerto Rico, va por muy buen camino y se esmera cada día por crecer tanto como un profesional completo, como ser humano y papá, en la búsqueda de ser un ejemplo para sus hijos.

Por eso, quisimos invitarlo para que compartiera con nuestros lectores su historia de vida como el papá de familia ejemplar que es y el artista “workaholic” que no da tregua en su “camino pa’ la cima”.

J., cuéntanos, ¿cómo empezó tu carrera?
Mi carrera comenzó en el 2008; ese año empezamos a grabar el primer sencillo que salió en el 2009 y se llamó “Desde que te vi”. Desde ese día, gracias a Dios, no hemos parado y ahora estamos escalando posiciones. Hemos tenido mucho éxito, pero seguimos trabajando.

¿Cómo fue tu infancia?
Bueno, mira, soy de Capetillo en Río Piedras, Puerto Rico, un área donde viven muchos dominicanos; de hecho mi mamá y mi papá son dominicanos, así que crecí como en un “mini Santo Domingo” con una crianza de mucho trabajo; papá y mamá trabajaron mucho y los que conocen mi carrera saben que soy muy trabajador porque eso es lo que aprendí de ellos.

Tus padres son muy importantes para ti, ¿verdad? De hecho tienes tatuajes en honor a ellos.
Mi mamá y mi papá son lo más grande que tengo; son personas muy trabajadoras, siempre tienen un amigo, siempre me hablan bien de ellos; son personas humildes y estoy muy orgulloso de ellos.

Y ahora tú también eres papá.
Sí, tengo dos gemelos que son míos y dos grandecitos que son de mi esposa, pero los crie desde chiquitos y el que le diga a esos nenes que yo no soy el papá, se las ve conmigo.

¿Cómo ha sido esta experiencia? ¿Qué significa para ti ser padre, siendo tan joven?
Soy bien primerizo, pero la práctica todo este tiempo con los grandes ha sido impresionante. Con los hijos de mi esposa he sido como un hermano mayor, nos llevamos muy bien; cuando me voy de viaje, le digo al más grande: “Oye, tú eres el hombre de la casa, tienes que representar, velar a tu mamá y hermanitos”. Tenemos una confianza impresionante; nuestra familia es bien unida.

¿Qué es para ti lo más difícil de ser papá?
Tú sabes que cuando uno era pequeño, les escondía cosas a los papás, y los nenes a veces le esconden cosas a uno. Uno sabe que están haciendo travesuras por ahí y te las esconden por miedo a que uno los castigue, o los reprenda, o les quite sus privilegios. Que no te cuenten todo es lo más difícil, porque me parece importante poder saber en qué andan para que no pasen por lo que uno pasó.

¿Qué es lo que más te gusta de ser papá?
Llevármelos a dar una vuelta, compartir con ellos, el respeto, el ejemplo que uno les puede dar; lo mejor de ser papá es poder ser un modelo a seguir, que se quieran vestir como uno, ser como uno. Es sorprendente, porque cuando vienes a ver, están actuando igual que uno y eso es algo que es impresionante y muy gratificante.

Bueno, hablemos ahora de tu carrera. La canción “La pregunta” ha sido un éxito impresionante, podríamos hasta decir que ha sido tu “trampolín” a la fama.
Sí, esa canción es de ese tipo de temas que se vuelven como un “trademark” para un artista; es como cuando uno dice, “yo conozco a Daddy Yankee por ‘La gasolina’ o a Don Omar por ‘Dale Don Dale’”. Pues la de J. Álvarez es “La pregunta”. Gracias a Dios ese tema me ha puesto en lugares que nunca pensé que íbamos a llegar. Tú sabes que uno siempre trabaja con ganas de entrar, con ganas de echar hacia adelante, y esa canción nos ha traído adonde estamos ahora.

¿Cuál crees tú que es el secreto de esa canción?
La picardía (risas). Eso es lo que le ha llegado al público y lo que la ha hecho tan exitosa.

Bueno, pero ahora vienes con nuevo sencillo y nuevo álbum.
Sí, recientemente lanzamos un nuevo sencillo que se llama “Se acabó el amor”, que es parte de mi nuevo disco “De camino pa’ la cima”. Este tema es lo contrario de “La pregunta”, otro estilo, más romántico, cantándole al desamor, que hay muchas personas que están pasando por eso que se van a identificar. En agosto, si Dios quiere, ya sale el álbum completo. Estamos negociando con la disquera y estamos haciendo un disco que mantenga mi esencia, que pueda llegar a todos,  que cuando yo vaya a un concierto, pueda haber tanto una fanática de 60 años como un niño de 10; quiero acaparar todo tipo de público. Ya tenemos como más de 60 temas en el estudio de los cuales vamos a escoger unos 18 y 5 o 7 para la segunda parte, que yo siempre hago eso. Va a incluir muchas vivencias personales.  De hecho, íbamos a sacar el disco en febrero pero lo paré porque empezaron a pasar varias cosas importantes que han cambiado mi vida y quiero plasmarlas ahí, que quede en ese disco, que la gente se identifique con esos temas como “Se acabó el amor”, “El duelo”, “Háblame de ti”, “La cita”, “Hacerte volar”.

¿Qué crees tú que te diferencia de otros artistas del reguetón?
El color de voz, el ser genuino, auténtico. He trabajado con muchos artistas del género y cono todos me llevo muy bien, como Tito El Bambino, Daddy Yankee, Alexis y Fido, Jowell y Randy, De La Ghetto, Zion y Lenox, con todos los muchachos. Por ahí trabajé con Tego para su nuevo disco que sale muy pronto. Soy pro género, por eso me ven colaborando en todos lados.

¿Qué fue lo que te dio el deseo de ser artista?
Llegué a un punto de mi vida en el que lo que estaba haciendo no me llenaba. Yo siempre he sido un empresario y tenía mi tienda de ropa y mi barbería, pero sentía que no me llenaba; cuando me acostaba a dormir sentía que me faltaba algo. Yo siempre escribía y grababa mis canciones en mi teléfono, hasta que me atreví a hacerlo y gracias a Dios por aquí vamos, y eso es lo que quiero enseñarles a mis hijos, que el que persevera alcanza.

Y vas muy bien. De hecho muchos dicen, hasta tus propios publicistas, que ni siquiera te has dado cuenta del fenómeno en el que te estás convirtiendo.
(Risas) No me doy cuenta de eso. Yo trabajo para mantener a mi familia, no para pisotear a nadie, ni para volverme famoso, ni ser más importante que nadie. Por eso, cuando me dicen cosas como esa, me lo tomo normal, no me llevo la fama a la cabeza porque la fama es infiel; hoy está contigo y mañana se va con otra persona. Es como las palmas: crecen alto, pero cuando el coco cae, se revienta contra el piso. Sí quiero llegar alto, quiero llegar a lugares prestigiosos, donde grandes artistas han llegado, pero no quiero verme tan inalcanzable, quiero siempre ser alguien accesible.

¿Con qué sueñas?
Quiero plasmar el género, que mi música y el reguetón sean respetados como muchos otros géneros, que lo vean serio. Mucha gente mayor no entiende nuestra música y quiero que todos puedan disfrutarla en familia.

Bueno, cambiando un poco de tema, cuéntanos, ¿cómo es un día normal para ti?
Soy un “workaholic”, siempre estoy activo, trabajando, o compartiendo con mis hijos y mi esposa, viendo televisión por ejemplo.

¿Qué trucos o consejos les podrías dar a jóvenes como tú que están pensando en convertirse en padres o que ya son padres?
Tú sabes que nadie aprende en cabeza ajena; uno al final siempre termina aprendiendo de sus propios errores, pero yo les aconsejo que perseveren, que sean humildes, que le pidan mucho al Señor siempre, que mantengan su relación con Dios, porque aunque no lo veas, es el único que te puede ampliar la visión y ayudarte.

Finalmente J., ¿piensas tener más hijos?
Por ahora no, porque no es fácil; sabes, cuando están chiquititos, hay que estar arriba de ellos y yo viajando tanto se me dificultan las cosas; no quiero estar trayendo niños a este mundo para no estar con ellos.

DETRÁS DE CÁMARAS

Nuestro equipo editorial aprovechó para inmortalizar la sesión de fotos con J. Álvarez después de una tarde de arduo trabajo. De izquiera a derecha, nuestro fotógrafo, Johnny Arráiz; maquillista y estilista, María José DelMoral; J. Álvarez; estilista y reportera de entretenimiento, Ariana Barouk y nuestro editor jefe, Juan Camilo Gómez.