Mi primera impresión de Jorge Luis Pila fue la de él montado sobre un camello con una niña, dando vueltas en una de las atracciones del Zoológico de Miami. Miento… en realidad ahora que lo recuerdo, la primera vez que vi al reconocido actor cubano fue en ocasión de una fiesta en el Downtown de Miami; nuestra relacionista pública Michelle Quinoa me lo presentó con la frase “este es el hombre de nuestra próxima portada”. Lo recuerdo como una torre de más de seis pies de altura, imponente y elegantemente ataviado de un traje negro. Creo que olvidé ese primer encuentro porque la imagen que estaba ante mis ojos en este momento era tan diferente que no conseguía asimilar que se trataba de la misma persona. Parecía más un niño, jugando con otra niña en un parque de diversiones; su sonrisa era tan amplia a todo momento que casi le hacía surcos en el rostro, y sus ojos irradiaban regocijo, curiosidad y sed de aventura.

“¡Sabrina cambió mi vida!”, me contó Jorge Luis cuando tuvimos la oportunidad de sentarnos a conversar. “No tenía idea del cambio que iba a dar mi vida, de lo feliz que me iba a sentir; hay un Jorge Luis antes de Sabrina y un Jorge Luis después de ella”.

Y no cabe la menor duda. El Jorge Luis de las novelas, el de los eventos sociales, el de la farándula, no estaba aquí; este era un papá orgulloso, juguetón, vestido de jeans y camisa remangada, dispuesto a divertirse y a pasar el mejor rato posible con su hija en el Zoo Miami; “no podíamos haber escogido una mejor portada para la edición especial de los padres”, pensé.

¿Quién diría que este galán de piel bronceada y mirada intensa, que pone a suspirar a tantas mujeres (y que enloquece nuestro Twitter dicho sea de paso) podría literalmente derretirse ante un “angelito”, como él mismo la llama, de cinco añitos y menos de tres pies de altura llamado Sabrina? Y es que así como el personaje de la pequeña brujita adolescente homónima de la pequeña Sabrina, ella lo maneja como por arte de magia, con su poderoso dedito mágico, acompañado del hechizo de unos pícaros ojitos color miel y una sonrisa bulliciosa y explosiva.

“Sabrina es mi vida, mi ángel, mi diosa… es mi razón de todo”, me confesó Jorge Luis. Sin embargo, también confesó que el rol de padre ha sido el más difícil que ha tenido que interpretar; cuenta que cuando le entregaron a su hija por primera vez, estaba tan asustado que no sabía qué hacer ni qué pensar. “Quien te diga que está preparado para ser papá es un mentiroso”, dijo él. “Al principio es bien fuerte, los dos primeros años son muy difíciles. No duermes y más si estás trabajando. A mí me tocó que cuando aquello yo estaba haciendo ‘Más Sabe el Diablo’, y sí fue difícil, pero me encantó, de hecho lo quiero volver a hacer y estoy buscando una candidata, a ver quién se quiere apuntar”, bromeó.

Igualmente, las largas jornadas de trabajo y el no poder pasar el tiempo que quisiera con su hija son otros de los retos de la paternidad para Jorge Luis. “Es bien difícil como papá el estar lejos de ella porque estoy grabando una novela, a veces hasta 14, 15 o 16 horas de trabajo seguidas, y cuando llego a la casa ya está dormida, o se va muy temprano al día siguiente a la escuela; pero bueno, cuando estamos juntos, tratamos de pasar calidad de tiempo más que otra cosa, haciendo actividades interesantes, cosas productivas y disfrutando al máximo”, contó el actor.

La mayoría de esas actividades son al aire libre, ya que como él mismo nos explicó, Sabrina es una niña a la que le gusta la calle: le encanta ir a la playa, andar en kayak, jugar tenis, y por supuesto, los animales. “Le fascina estar afuera; por ejemplo hay veces que estamos un rato en la casa jugando Wii y me dice, papi, vamos para afuera, aunque sea a correr o a jugar con los patos que andan por ahí en el patio; ¿qué te puedo decir? Ella es así; es bien despierta, se mueve todo el tiempo y es muy alegre”.

Afortunadamente, Jorge Luis ha tenido una pequeña pausa en su carrera que le ha permitido pasar más tiempo con Sabrina, tras su participación como “Miguel Valdez” en el actual éxito de las 9 p.m. de Telemundo, “Corazón Valiente”. Después de una temporada sin descanso de novela tras novela con la cadena a la que entró desde el 2009, interpretando al detective Jimmy Cardona en ‘Más Sabe el Diablo’, al comisario Cristóbal Rivas en ‘¿Dónde está Elisa?’, al profesor de baile Lorenzo Lobos en ‘Aurora’ y al abogado Matías Santa María en ‘La Casa de al Lado’, Pila disfruta con su angelito del pequeño “break” que quizá termine este verano, pues al parecer los directivos de Telemundo ya le tienen un papel preparado en “El Rostro de la Venganza”, la novela que muy posiblemente vendrá a reemplazar a “Relaciones Peligrosas” en el horario de las 10 p.m., algo que no está confirmado por el actor ni por la cadena. “Yo creo que viene algo interesante. Solo espero que no vaya a ser otro policía”, dijo él entre risas.

Hablando de papeles, Pila afirma no ser de esos actores que anhelan un personaje específico. “Yo creo que cada personaje tiene lo suyo, tiene su magia, y lo que tiene que hacer uno es tratar de llevarlo a la pantalla lo mejor posible. Entonces, el personaje que venga es bienvenido. Cuando me dijeron policía, dije vámonos; me dijeron bailarín… hummm… bueno, vámonos. Lo importante es cada vez hacerlo diferente, con amor y que a la gente le guste”.

El amor por su papel de padre le brota por los poros. Tanto que dice que Sabrina es toda una “nena de papi”: “Aunque le duela a la madre, que es divina y adorada con ella, Sabrina sufre de ‘papitis’; ella es mía, yo la hice, 99.5% que es mía, ya lo verán en las fotos”, comentó él entre bromas.

Jorge Luis Pila no se considera el típico papá latino machista que no hace nada y deja a la mamá hacerlo todo. “Desde que nació la niña, no es por nada, es algo que se me da, no sé si es por todo lo que siento por ella, pero yo le cocino, hasta me gusta bañarla… es más, últimamente se me anda escondiendo, me dice, ‘papi no me bañes’, y yo me quedo como ¡eh, mira esta chiquita! Pero, sí, siempre he hecho todo con ella, hasta peinarla, llevarla a la escuela. Soy cien por ciento papá y después de papá, soy lo que sea, actor, hijo, nieto; pero lo más importante en mi vida es ser padre, y lo he dicho siempre en todas las entrevistas”.

Después de su confesión de que estaba buscando candidata para un segundo hijo, no pude evitar preguntarle si quería otra nena o un varoncito, y su respuesta fue una revelación inesperada: “Bueno, siempre quieres la parejita, ¿no? De hecho te confieso que originalmente yo quería un varoncito; estábamos ahí cuando le estaban haciendo el ultrasonido y la mamá me volteó a ver y me dijo, ‘¿te gustan las niñas?’ Y yo dije ¡nooooo! Pero te digo que me alegro muchísimo de que haya sido una niña, Sabrina es como un angelito, un regalo del cielo, ¿qué más puedo pedir?”.

Entre las alegrías que a diario vive Jorge Luis con su hija, la soltura, el desparpajo y el talento histriónico que ya exhibe la pequeña Sabrina le traen al actor habanero buenos augurios y esperanzas: “Sabrina es la que nos va a sacar de pobres, yo siempre se lo he dicho a la mamá”, comentó entre risas. “Ojalá, porque tiene mucho talento, aparte de que es bella, digo, no es porque sea mía, pero es preciosa. Ya está en clases de balé, le gusta bastante el canto, tiene un galillo bastante fuerte”.

Confiesa el actor que no le preocupa que su hija demuestre interés por el medio artístico, y solo desea que haga lo que ella quiera, lo que la haga feliz. “Obviamente a la escuela no me puede faltar, tiene que traerme sus notas, puras A. Si le gusta la actuación, adelante, si le gusta el canto, adelante, o sea, no le voy a decir ‘tú tienes que ser actriz igual que tu papá’, no. Si el día de mañana quiere ser arquitecta, ingeniera, doctora, yo la voy a apoyar en lo que ella decida”.

Tras cinco años de paternidad, ¿cuál es el mejor consejo que este talentoso actor les puede dar a todos esos hombres que piensan desempeñar ese importante y decisivo rol en las vidas de ser papás? “No lo piensen, no se asusten, es algo natural; al principio es un poco difícil pero con el tiempo no tienen idea del cambio que van a dar sus vidas para bien, se los digo yo por experiencia propia. Ser papá es lo mejor que te puede pasar en la vida. ¡Garantizado!”