Estar sano quiere decir estar en balance; es sentirse contento permanentemente; es estar en un estado de sonrisa y paz; estar sano quiere  decir cargar la "flor del loto" dentro y poseer la tranquilidad del ser. Todos estos conceptos en una vida que está llena de prisas y estrés parecen lejanos y foráneos a nuestra cotidianidad. Pero ahora es cuando impera la necesidad de acercarnos a nuestro espíritu y pausarnos para buscar un remanso y conexión  con nuestro espíritu. La meditación por ejemplo es un método para que el individuo se transporte a un mundo ilimitado de luz y sanación.

Cambiando ciertas actitudes del presente modificamos nuestra energía y vibración interna. Este es el proceso al que necesitamos entrar, un proceso de sanación individual.

El balance entre mente y espíritu nos pone en armonía, nos hace sacar a flote nuestra "flor del loto" (el símbolo de la iluminación, la divinidad, la fertilidad y la riqueza en las culturas asiáticas), llegando así a un estado de paz. Para lograr este ansiado balance, debemos estar vigilantes de nuestros movimientos, que éstos sean gentiles y armoniosos independientemente del estímulo, debemos sentir nuestro presente calmado y balanceado. Esto nos transporta a un estado de contemplación  y nos permite captar la belleza de la naturaleza, percibir olores y sabores.  Y así poco a poco nos rendirnos a ese  sabio flujo universal y ser capaces de amar sanamente.

Cuando estamos en ese estado de balance,  sentimos esa plenitud del ser y estamos vibrando en una alta frecuencia. Nuestros chakras están girando en el sentido perfecto para ser capaces de recibir toda esa energía cósmica universal. En el estado de balance no hay cabida  al temor, a la enfermedad, a la depresión, a la euforia ni a la mezquindad. Con el espíritu y mente en balance logramos sentir  aceptación a una circunstancia o realidad,  cooperando con un universo grandioso. Y además dejamos que nuestro destino se cumpla a cabalidad.

Tomar acción de cómo nuestra mente puede sanar a nuestro corazón o cómo nuestro corazón puede sanar a nuestra mente es una responsabilidad que cada individuo debe ejercer para entrar en su ciclo de auto-sanación.

El entusiasmo de vivir y de transmitir a la humanidad: “llevo a mis dios(es) adentro, llevo a mis guías adentro, y “llevo a mi espíritu y a mi mente de paseo por el parque de la vida con amor”. Es lo que debemos buscar, un espíritu libre, sano, con mente equilibrada para seguir con una férrea vitalidad,  a pesar de las pruebas  que la vida nos impone.   El intelecto no puede ir solo sin el espíritu, y el espíritu no puede ir solo sin el intelecto; la comunión y el balance entre mente y espíritu es la clave para tener una vida plena, sana y llena de luz.

Mónica Pérez, Reiki Master, Sanación Holística. me.meditative.energy@gmail.com
ME, Meditative Energy INC.