En este temporada de fiestas que venga a nosotros un espíritu de paz y de luz. Que la energía de la felicidad de los niños nos contagie; que toda esa energía de luz se impregne en nosotros para dedicar nuestras fiestas a dar desinteresadamente. Los invito a llenarnos de esa luz y de tener la capacidad de disfrutar de todo lo que nos rodea.

Que nuestros hogares se vuelvan nidos de amor, decorados, lleno de colores y luces, pero que adentro de ese hábitat se sienta la energía de nuestros corazones, y como dice el villancico, tener una “Noche de Paz, una Noche de Amor”.

En el momento en que nos pongamos a empaquetar nuestros regalos al resto, que también lleven nuestra marca del alma. Que no sea sólo un envoltorio de cosas materiales, sino que lleve nuestra huella de bien dar, nuestra huella de querer dar, o sea nuestra voluntad más profunda. Que el lazo que amarra nuestro regalo sea el sello de amor que nos conduce a esa persona. Que abramos nuestros corazones para invitar a dar, y recibir regalos con sonrisas abrazos y mucha reflexión. Que en nuestra casa se sienta la energía de recogimiento, humildad y amor.

Es importante conectarnos con la oración, o algún mantra positivo en estas fechas, y llenar nuestros corazones de amor. Desbordemos amor por donde vamos, sonriamos, volvámonos espejos de lo más puro, de lo más mágico, y así sacaremos a relucir nuestra calidez interior.   

No dejemos de regalar sonrisas, y no dejemos de decir a las personas que están en nuestro alrededor cuánto las queremos y lo felices que estamos junto a ellas. La paz del mundo empieza en casa. Sí amigos lectores, la paz del mundo se logra desde nuestro nido. Así se empieza el gran impacto de cambio.

La reflexión debe estar siempre presente; si estamos en una situación de conflicto con alguien, escribamos una tarjeta en donde expresemos nuestro más sentido mensaje; olvidémonos de traer el orgullo y el desamor en estas fiestas; todo lo que hagamos, realicémoslo con amor. Dejemos nuestro ego empaquetado y guardado y salgamos a dar a ese ser que más nos cuesta, a aquel que no nos ha hecho la vida fácil, pero por alguna razón está en nuestro entorno como vehículo de ascensión en nuestra vida.

No nos olvidemos de pedir por los niños del mundo carentes de amor y de oportunidad.  Que la energía de fortuna siga con nosotros pero que la paz reine en nuestros corazones en su máximo esplendor. Pidamos con fe que estas navidades y las venideras sean ocasiones de paz, de reflexión y de amor. 

¡Felices Fiestas!

*Mónica Perez es maestra en Reiki, sistema Usui, terapias de sanación “lightwork” y a través de cristales, enseñanzas de cábala y sanación astral. Ella dicta seminarios y cursos sobre el manejo de la energía, a nivel empresarial o individual.

Para entrar en contacto con Mónica, puedes escribirle a Monicaperez67@bellsouth.net