Para empezar, diré que como madres siempre nos preocupamos por todo lo que le sucede a nuestros hijos, por que aprendan excelente modales, que tengan una muy buena educación, buenos valores, respeto a sus mayores, una alimentación balanceada tres o cinco veces al día, entre muchas cosas más. Sin embargo, algo que quizás olvidamos es la importancia de hacer todo esto con nosotras mismas, las líderes del hogar, las capitanas de la barca. Darnos el tiempo y el cuidado que necesitamos como personas independientes es fundamental en la educación de nuestros hijos.

En primer lugar, la influencia que tenemos como madres en un hijo es muy reveladora en el comportamiento, gustos y hábitos de los niños al crecer. Los niños son grandes imitadores de los padres, por lo tanto, si sonreímos es muy probable que ellos lo hagan como nosotros. Un estudio de la Universidad de Harvard asegura que la exposición a la depresión materna en la infancia provoca niveles de hormonas de estrés más extremos en la adolescencia.

Más aún, un video reciente de esta universidad nos muestra la importancia de concentrarnos en el desarrollo de los adultos, quienes somos los que construimos el ambiente donde crecen los niños. Por esto, el mostrarles a través de nuestros actos todo aquello que les enseñamos a nuestros hijos, desarrollar con acciones un mundo de amor y unión en familia, tendrá una gran influencia en la personalidad de ellos al crecer.

Simultáneamente, como mujeres es esencial seguir nuestras pasiones y sueños, desarrollarnos como personas, como profesionales y crear un mundo que disfrutemos con un alrededor saludable y ameno. Es importante dibujar lo que queremos en este lienzo de la vida, explorando nuestra imaginación y deseos internos, tanto como los de nuestros hijos.

Por esto, es fundamental encontrar alguna actividad física que nos guste, ya que hacer deporte, ejercitar nuestro cuerpo, caminar o practicar algún ejercicio, hacen que tengamos una muy buena salud física y mental. Al mismo tiempo, esto nos ayuda a llegar a una mayor edad llenas de energía y dinamismo. Así que, es importante incluir en el horario familiar las actividades deportivas de mamá, tanto como las idas al parque, el paseo en bicicleta, o cursos extracurriculares de nuestros hijos.

De igual manera, como todos sabemos, los hijos crecen y construyen sus propias vidas. Por esto, es elemental que las madres también hayan construido las suyas a través del tiempo. Al tener un trabajo, una carrera, un grupo de amigos, pasatiempos definidos, podremos asimilar con más facilidad la independencia de nuestros hijos al crecer.

Sin duda, el ser mujeres positivas, seguras de sí mismas, que crean un ambiente de paz en casa, tendrá una gran relación con la percepción que tengan nuestros hijos de la vida, sus dificultades y los obstáculos que se presenten en el camino del vivir.

Por todo lo dicho anteriormente, disfrutar de los pequeños detalles, mirar lo bueno en vez de lo negativo y como se dice en términos generales, “sonreírle a la vida”, crea un mundo positivo en nuestras vidas y más aún, en nuestras familias. Mirar el vaso medio lleno, en vez de medio vacío hace que disfrutemos de los momentos simples y tengamos un presente lleno de alegría y amor.

En un texto que llega al alma, de padres para sus hijos, la doctora, investigadora y profesora de la Universidad de Houston, Brené Brown, expresa la importancia de tener compasión, amor y respeto con nosotros mismos como padres y seres independientes. Además, ella menciona la importancia del ejemplo. “Por encima de todo, quiero que sepan que son amados y amorosos. Ustedes aprenderán esto de mis palabras y acciones. Las lecciones sobre el amor están en la manera en cómo los trato [a mis hijos] y cómo me trato a mí misma”, dice un apartado de su libro “Frágil: el poder de la vulnerabilidad” (Daring Greatly).

Muchas veces, las mujeres latinas estamos condicionadas al pensamiento erróneo de que, para ser buenas madres, debemos poner siempre a nuestros hijos primero por sobre todas las cosas, y nos olvidamos de nosotras mismas, de nuestras necesidades como mujeres y seres humanos. Cuando en ocasiones nos ponemos primero, nos sentimos mal, egoístas, “malas madres”, y en muchas veces, llegamos incluso a no prestarle atención a nuestra salud, porque no tenemos tiempo más que para nuestros hijos. Pero, si nos enfermamos gravemente, ¿quién va a estar allí para cuidarlos? Si somos mujeres frustradas, tristes, incompletas, insatisfechas, ¿qué ejemplo vamos a proyectar sobre ellos? Cuidarnos y sacar tiempo para nosotras no es ser egoístas ni malas madres, muy por el contrario, es asegurarnos de ser mujeres plenas y saludables que puedan proyectar lo mejor de sí a sus hijos.

En pocas palabras, somos madres, pero ante todo somos mujeres, seres humanos, seres divinos. Seamos el ejemplo de la imagen que deseamos ver en nuestros pequeños. Amándonos a nosotras mismas creamos amor en el hogar, construimos familias felices y más aún, aportamos nuestro granito para un mundo mejor.

¡Feliz día de las madres!

*Natalia Vanegas es periodista, presentadora de televisión, motivadora y madre. Es además fundadora de la marca Unlimited World, un movimiento que nace para motivarnos a sentir nuestra fuerza interior y creer que no hay limitaciones para una mente fuerte y llena de valentía. Si quieres entrar en contacto con ella, lo puedes hacer en natalia@myunlimitedworld.com, o seguirla en Twitter, @natysvanegas e Instagram, @natyvanegas.

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