En primer lugar, ser padres es una increíble labor; difícil, pero muy gratificante; absorbente, pero amena; demandante, pero enormemente correspondida. El ser papá es una profesión tan especial que jamás logramos calcular qué tan elemental es este ser en la vida de otra persona. Además, es una tarea que hace de la vida una completa aventura de amor.

Sumergiéndonos un poco en el tema, en la relación entre padres e hijos la creación de lazos de amistad fuerte impacta de un modo muy positivo la vida tanto del padre como del hijo. Esto puede suceder de diferentes maneras; una de ellas es tener una comunicación honesta, constante y llena de confianza, evitando juzgar las metas e ideales de los hijos, su estilo, sus gustos y sus intereses.

Del mismo modo, en la actualidad muchos padres pueden considerarse una segunda madre. En tiempos pasados, las mamás, especialmente en la cultura latina, eran las personas que se dedicaban completamente a sus hijos, mientras que los padres eran vistos en ocasiones como una figura de apoyo económico, creador de normas y líder de la familia.

Sin embargo, hoy en día muchos padres se han dado cuenta de la importancia de estar presentes en cada etapa de sus hijos, desde cambios de pañales, hacer las tareas, hasta compartir hobbies o actividades de diversión juntos, cuando niños. Al ser adultos, estos tiempos de calidad de padres e hijos pueden ser un gran sostén en la parte emocional de ambas personas.

Por otra parte, nunca es tarde para perdonar y sanar asperezas del pasado, más aún cuando se trata de las bases más importantes de la vida… la familia. No existe un límite para las veces que se puede intentar entender a nuestros padres o los padres entender a sus hijos, ya que esta relación de apoyo mutuo y amor le da un gran valor a la palabra “vivir”.

A su vez, el tomar el tiempo para crear una amistad cuando los hijos son adultos o reconstruir el tiempo perdido, puede crear una alta influencia en ambos, padres e hijos. Unas cuantas carcajadas compartidas, el comunicar anécdotas o temas cotidianos de la vida, pueden ser suficientes para un futuro tranquilo y armonioso.

Insistiendo en el tema, tener experiencias juntos como vacaciones o hobbies compartidos cuando ya los hijos están grandes, puede dar una mano amiga en un momento de crisis. El recibir un consejo de papá puede crear un sentido de alivio y ayudar a disminuir la situación de tensión, cualquiera que sea. Es mejor el escuchar y apoyar en vez de ofrecer soluciones a cada problema, cuenta Hugh O'Neill en su libro “Un hombre llamado papi” (A man called daddy).

Crear nuevos recuerdos puede perfectamente opacar situaciones del pasado, disminuir traumas y cambiar presentes. Por esto padres, tomen el tiempo para conocer a sus hijos, pues ¡nunca es tarde!

*Natalia Vanegas es periodista, presentadora de televisión, motivadora y madre. Es además fundadora de la marca Unlimited World, un movimiento que nace para motivarnos a sentir nuestra fuerza interior y creer que no hay limitaciones para una mente fuerte y llena de valentía. Si quieres entrar en contacto con ella, lo puedes hacer en natalia@myunlimitedworld.com, o seguirla en Twitter,@natysvanegas e Instagram, @natyvanegas.

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