Burning Man… el nombre te es familiar; lo has escuchado entre tus amigos o gente del medio en las últimas fiestas o eventos sociales a los que has concurrido.

Sí, Burning Man, “el festival del hombre ardiente” comenzó en 1986 en la ciudad de San Francisco, de donde creció con gran rapidez y éxito. Su creador y fundador, Larry Harvey, hizo la primera estatua en 1986 de más de 2.4 metros y  con el pasar de los años, la estructura del gran hombre quemado ha tomado poder y un gran significado espiritual para esta cultura tribal que hoy en día tiene a más de sesenta millones de personas detrás de su desarrollo mental creativo cultural musical y sobre todo sanador para los centenares de miles de personas que, por medio de la música y expresiones humanas como la danza, la escultura, los disfraces, las carrozas, entre otras visitan anualmente esta “cuidad” llamada “The Black Rock City”, creada por ochos días, donde la realidad se desdibuja se fusiona en un mundo surrealista que sucede a finales de agosto en medio del gran desierto Black Rock del estado de Nevada.

Escultura en medio de La Playa, en Black City Rock / Foto cortesía de Fabrizio de Castro

Uno de los festivales artísticos y de libre expresión más grandes y singulares del mundo, Burning Man es toda una travesía para cualquiera de sus visitantes. El mismo sistema te empuja a desnudar tu ser real y exteriorizar tu “yo” interno real, ese “yo” que no puedes ser en el mundo real acartonado, lleno de prejuicios y estigmas; ese “yo” que habita en nuestro inconsciente y es quien realmente somos. Es por esto que el para muchos, vivir esta experiencia en una ciudad artificial y “futurista”, de una mentalidad avanzada, es como una reconexión con su verdadero ser, y establecen una energía perfecta en el habiente, al ver la vida de otra manera más positiva y a plenitud con tus seres queridos.

Dentro del la “Black Rock City” existen todo tipo de actividades: en el centro encontramos “La Playa” centro y eje del reloj de Burning Man donde hay miles del esculturas de arte, carrozas y todo tipo manifestaciones culturales. Y por supuesto las grandes fiestas electrónicas son gran parte de este festival ya que por medio de esta danza tribal las personas pueden exteriorizar sus virtudes y realmente soltar las energías negativas que cargan dentro, para recobrar el espíritu lleno de amor con el que venimos el primer día a esta Tierra… es un renacimiento. 

Otro de los lugares importantes dentro de la ciudad es el famoso “templo” unos de los sitios más espirituales del festival, donde la gente escribe sus preocupaciones, se desahoga y deja sus pesares de manera escrita. Esta gran estructura artística es quemada el ultima día. Domingo  significa la depuración y el comienzo de un año bueno para los “burners”. Y para terminar los miles y cientos de campamentos temáticos con distintas clases de razas, lenguas y culturas en una sola mezcla de un mundo de fantasía, donde todos se disfrazan y toma posesión y figura de su personaje, todo el día, por los ocho días que dura el festival.

Vista del desierto Black Rock y parte de la ciudad / Foto cortesía de Fabrizio de Castro

Mi experiencia como participante y “burner” (y  puedo incluirme como  tal, ya que en medio de La Playa me bautizaron y me dieron el nombre de “Heart”) ha sido muy positiva en mi vida. En las dos veces que he participado de este magno festival, he crecido como persona. Siento como si entrara  a un mundo como el del gran maestro Salvador Dalí por ocho días de mi vida donde todo es una irrealidad perfecta llena de la mejor energía que te pone a prueba como ser humano en todo tu niveles y campos sentimentales y te demuestra una vez más las capacidades del hombre y las maravillas que como seres humanos podemos hacer.

Ahora les dejo unos tips ya que estoy seguro que querrán conocer esta fabulosa cuidad de ensueños y vivir al menos una vez en sus vidas esta increíble experiencia de autoexpresión. Primero, deben visitar el sitio del festival, www.burningman.com, comprar sus boletos e informarse muy bien de todos los pormenores del festival, desde cómo llegar hasta las cosas que debes traer. Luego, alquilen su “RV” o casa rodante y vayan al desierto Black Rock, ya sea desde la ciudad de San Francisco, o desde Reno. Finalmente, les recomiendo que sean parte de alguno de los cientos de campamentos en la gran y mágica "Black Rock City" de Burning Man… les prometo que tendrán historias mágicas para contar a sus hijos, nietos y a las generaciones humanas por venir.

* Fabrizio de Castro, “l’enfant terrible”, es diseñador de moda, artista, creador y explorador del mundo. Síguelo en Twitter, @Fabriziodecastro, en Facebook, o visita su página web, www.fabriziodecastro.com

 

 

 

 

 

Columna Arte, Moda y Cultura

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